Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) cayeron en la Unión Europea (UE) un 3,7 % en 2019 respecto a 2018, un ejercicio en el que el PIB comunitario avanzó un 1,5 %, según un informe de progreso sobre la acción climática publicado este lunes por la Comisión Europea (CE).
Las emisiones vinculadas al sistema europeo de comercio de emisiones, conocido como ETS y que afecta a unas 11.000 plantas de consumo intensivo de energía en la UE, cayeron un 9,1 % entre 2018 y 2019, mientras que las de otros sectores como la agricultura, el transporte, los edificios o la gestión de basuras se mantuvieron “sin cambios”.
Aumentaron en ese período, en cambio, las emisiones de CO2 de la aviación internacional, que crecieron un 3 % y se situaron en línea con la tendencia de los últimos años.
La aviación comercial está sujeta al sistema ETS, pero solo en lo que afecta a los vuelos intraeuropeos (Madrid-Bruselas) y no para los internacionales (París-Washington), que esperan a que la implementación de un sistema internacional denominado CORSIA, que por ahora sigue en desarrollo.
El impacto medioambiental de la aviación comercial, teniendo en cuenta también otros gases distintos al dióxido de carbono, es “considerablemente más alto que únicamente el CO2”, en concreto de entre 2 y 4 veces mayor, indicó la Comisión.
Presente, pasado y futuro del CO2
La UE acumula una disminución de emisiones de CO2 del 24 % desde 1990, período en el que la economía de la UE ha crecido un 60 %.
El vigente objetivo comunitario de reducir las emisiones en un 20 % respecto a 1990 en 2020 ya ha sido virtualmente alcanzado, más aún si se tiene en cuenta que las restricciones ligadas a la pandemia de coronavirus harán que globalmente se libere un 8 % menos de C02 este año, según las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
“No obstante, como ha ocurrido en el pasado, una rápida recuperación económica puede conducir a un repunte fuerte y rápido de las emisiones, a menos que la política oriente las medidas de estímulo hacia la transición verde”, avisa el informe de progreso de la Comisión Europea.
Con todo, Bruselas espera que las políticas y medidas nacionales implementadas reduzcan en un 30 % las emisiones de CO2 en 2030.
Si además se implementan “las medidas planificadas o las ambiciones declaradas” por los socios europeos, la reducción final de gases de efecto invernadero de la UE se estima “en un 41 %” en 2030, de forma que el bloque comunitario alcanzaría su objetivo actual de reducción de al menos el 40 % respecto a los valores de 1990.

